LUIS MORENO MANSILLA

Si, creo que el espacio, en sí mismo, no constituye un objeto de reflexion vital, no forma parte de nuestras preocupaciones, ni derrama nuestros temores , ni alienta nuestros deseos. El espacio, y también el espacio retratado, es sólo la vasija donde se deposita nuestro ronroneo con el tiempo… Es cierto que sobre el espacio pensamos, imaginamos, indagamos, y a veces lo amamos e incluso lo aborrecemos. Pero me pregunto si, en realidad, el espacio es poco más que una máscara, una mascara del tiempo, su pesada vestimenta. Todo espacio, entonces, tiene la capacidad, la hermosa capacidad, al ser mostrado, al ser pensado, de contener, de hacer visible, la presencia del tiempo. De convocar su presencia ensimismada, que trasmite su rugoso tacto de lija suave y terca, de evocar su cercanía y su distancia, esa indiferencia que hace posible la vida. Una cercanía distante que hace presente aquello que no lo es porque dentro de un momento ya no va a existir, y nos muestra la fuerza irremediable de lo perecedero. De aquello que, de un modo paradójico, siempre existirá porque no podrá ser desgastado ni erosionado. Y, al tiempo, vemos una poderosa quietud, solitaria, que habla de un mundo y un tiempo que quizás volverá a existir, la promesa de volver a vivir lo irrepetible.” 
Luis M. Mansilla (palabras extraídas de CIRCO 2007.142: EL ESPACIO ES EL TIEMPO)

Fotografía de Nacho Marí_Museo de Zamora 

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